miércoles, 26 de agosto de 2026

LA PALOMBERA... ¡por fin! (Crónica de Natxo)


          Hay días especiales que parece no vayan a llegar nunca. La Palombera, más de 25 años en la "lista de cosas pendientes". Demasiado lejos desde Noja, lugar de veraneo desde hace casi tantos años como afición tengo por la bizi y descubrimiento de mi querida web de APM. Nunca era el momento, planificar un viaje para hacer solo un puerto...

          Hace 3 años estuvo cerca, muy cerca, desafortunadamente la jornada de descanso obligada el día siguiente de mi Vuelta a Picos de Europa impidió realizarlo ese año. La ruta planificada fue la misma que la de hoy.



          Viaje en coche a Fontibre, punto de salida. Empiezo a pedalear dirección Reinosa cuando son las 7:50 horas. Por la antigua N-611 y aterido de frío (11 graditos) no hago más que descender. Cuando llego al desvío hacia Villasuso de Cieza ha transcurrido una hora y he recorrido unos 36 kilómetros, fácil obtener la media. Eso sí, desnivel negativo de 700 metros.

          La subida a la Collada de Brenes es el primer reto del día. Descubrí este puerto hace muchos años gracias al Reto Cima, cuyo germen nació en el foro de APM. El año pasado lo ascendieron en La vuelta España. 6 kilómetros a casi un 9% de media.

          Con todo lo que me queda por delante pongo mi ya tradicional ritmo cansino y empiezo a disfrutar del paisaje. Total ausencia de tráfico. Me inquieta la presencia de mastines. Leí algo de una mala experiencia en una crónica de alguien… mis temores se hacen realidad cuando pasados ya 4 km de ascensión oigo ladrar a lo lejos. Unos metros más adelante veo un rebaño de cabras y entre ellas media docena de mastines, ascendiendo como yo por el asfalto. Bajo hasta una granja cercana en busca de ayuda. No hay nadie. Vuelvo a subir y los mastines siguen por la carretera. No pienso asumir ningún riesgo. Me paro con la idea de esperar 15 minutos para ver si los animales abandonan la carretera. En estas veo un ciclista ascender con buen ritmo. Cuando llega a mi altura le pregunto a ver si es habitual de la zona y me responde que es su primera vez aquí. Le informo de lo que hay más adelante y me ofrece acompañarle en la subida. Dudo, tengo más miedo que …

          Anastasio me anima, me dice que está acostumbrado a manejar perros, insiste,… y allá que vamos. Tras unos minutos de incertidumbre viendo cómo mi acompañante manejaba a los mastines superamos el problema y alcanzamos juntos, gracias a que Anastasio levanta el pie, la cima de La Collada de Brenes. Resulta que viene desde Miengo y después de éste seguirá hacia El Portillon y el Pico Jano. Yo le cuento mis planes para el día de hoy. Me cuenta también que hace unas semanas estuvo en Pirineos con su hijo subiendo todo lo subible y viendo el final de etapa del Tour en Gavarnie, ¡envidia!

          Descenderemos juntos hasta Arenas de Iguña y allí nos deseamos suerte mutuamente y seguimos cada uno nuestro camino. Yo retomo la antigua N-611 dirección Torrelavega para cuando llego a Riocorvo abandonarla y girar a la izquierda por la CA-283 hacia Villanueva de la Peña. Pequeñas ascensiones por esta carretera sin presencia de tráfico me amenizaran el pedaleo. El Alto de San Cipriano será la más relevante de estas ascensiones.

         

           Circulo por la parte más septentrional del recorrido. A su vez la de menor altitud, apenas 200 metros. Después de Villanueva y por la CA-812 busco la carretera que desde Cabezón de la Sal asciende al Puerto de la Palombera. Empieza siendo la CA-180 para convertirse en la CA-280. Son las 12:30 poco más o menos, necesito repostar agua y no estaría mal avituallarse adecuadamente antes de afrontar la subida a La Palombera. Encuentro el lugar adecuado en Casa Juanillo en Renedo. Un estupendo bocata de pan de pueblo con lomo con queso, regado por una Coca Cola bien fría y el rellenado de los bidones con agua bien fresquita, además de una tranquilizadora llamada con Nata, suponen la perfecta antesala del reto con mayúsculas de la jornada. La Palombera me espera.


          Pasan por poco las 13 horas, 25 km por delante hasta la cima. Calculo que en unas dos horas estaré arriba… si todo va bien. 3 kms me separan de Fresneda, pueblo en el que los gurús de las altimetrias marcaron el comienzo de este bendito puerto.

          Carretera poco o nada transitada por vehículos a motor. No son pocos, sin embargo, los ciclistas con los que me cruzo que imagino vuelven a estas horas ya de su paseo matutino. Me sonrío, llevo cinco horas desde que salí de Fontibre y si todo va bien me quedarán casi otras tantas antes de bajarme de la Bizi.

          Puerto tendido donde los haya, solo en el km 2 alguna rampa puntual rozando el 10%. El resto en ningún caso supera el 6%. Su pendiente media 4,25%. Paciencia y buena letra. Y guardando por si respeta el tiempo y contemplo la posibilidad de ascender al Mirador de la Fuente del Chivo. Si hago esto la ruta se irá por encima de los 180 km, si no… se quedará en 140 km.

          Pedaleo dejando a mi izquierda la carretera que se dirige a Bárcena Mayor y hacia el Hotel Rural Los Tojos, lugar donde Nata y yo nos tomamos nuestro primer finde de descanso de aitas allá por el año 1999. Ya entonces, eso sí, con nuestra Vito amarilla realice mi primera ascensión al puerto que nos ocupa. Recuerdos!!!!!!

          Continúo mi pedaleo y la carretera pierde su línea central. Hayas y Castaños, entre otros árboles, me envuelven. Casi en cada curva letreros informando del nombre del canal correspondiente hacen más entretenido el ya de por sí formidable paisaje que me rodea. Aislamiento absoluto, incomunicación total, los km pasan…

          Una zona de descanso a mi izquierda y observo la escultura de un corzo, que al igual que en el Puerto de San Glorio preside esta ascensión.

          Faltando poco más de 5 o 6 km oigo un ruido de cambio detrás de mí. Joder!!!! pienso. También aquí va a haber alguien que me adelante?

          Efectivamente. Un txirrindulari, más corpulento que yo me adelanta saludando y animándome, comentando también la sombra protectora que nos ha brindado el bosque por el que pedaleábamos. Al principio me da la sensación de que aflojará y me esperará para alcanzar juntos la cima. Nada más lejos de la realidad. Poco a poco se pierde en la distancia. No termina de alejarse del todo. Me olvido de él. Pero no, no lo consigo. Está ahí mismo. Y parece que disminuye la inclinación de la pendiente. La distancia se recorta. Muy poco a poco. Al principio incluso creo que son figuraciones mías, pero no. Parece que no le atraparé nunca pero un poco más adelante ya estoy pensando si quedarme con él o seguir hacia arriba.

          Le vuelvo a saludar. No se me ocurre nada mejor que decirle… “se hace largo, eh!” Está fundido,  quizás aumento el ritmo, no lo sé pero un rato más adelante miro para atrás y ha desaparecido. Ahora sé con seguridad que llegaré solo al monolito típico cántabro de puerto de montaña. 130 km de ruta. Dos horas para ascender la Palombera. Creo que diseño mal los recorridos. ¿Por que dejo siempre para el final los puertos más duros? Pasan por poco las tres de la tarde. No se puede disfrutar todo lo que me gustaría aquí arriba. Viento demasiado molesto que está apunto de tirarnos las bicis al suelo. Nos sacamos la foto de rigor y ante mi sorpresa mi nuevo compañero me dice que tiene el coche en Reinosa. Yo pensaba que habría subido desde Cabezón de la Sal... ¡ y resulta que ha hecho un recorrido similar al mio! Yo todavía no he tomado la decisión de si continuar hasta el Mirador de la Fuente del Chivo. El cielo asusta por momentos. De momento vamos para abajo y veremos.

          Poco más de 6 km de bajada nos dejan en Espinilla, encrucijada que no permite dilatar mas la decisión de si ascender a la Fuente del Chivo o no. Son las 15:30 horas. Estoy muy cansado. Tengo los bidones secos. Demasiado tiempo sin meter alimento al cuerpo. Me encuentro vacío. El cielo no hace presagiar nada bueno. Miro el pronóstico del tiempo una vez más. Algo de lluvia ahora, luego nada y a partir de las 18:00 otra vez agua. Nada definitivo, probabilidad al cuarenta y pico por ciento. Nunca lo voy a tener tan cerca como ahora. Como no lo haga hoy... Y me decido. Tiro para arriba, si empeora me doy la vuelta y listo. De primeras me meto dos geles. Lo segundo urgente es repostar agua. Según voy ascendiendo, sí, la altimetría de APM sitúa el comienzo de puerto en Espinilla, voy buscando donde repostar agua. En estas veo un bar a la izquierda. Miercoles cerrado por descanso semanal, mierda. Menos mal que el restaurante de al lado estaba abierto. Dos cocacolas y una botella de litro y medio de agua, por favor. Solo tengo botellines, nada de litro y medio. Bueno, pues las cocacolas y 4 botellines. Me bebo en un pis pas las cocacolas, relleno los bidones y para arriba. Soy un hombre nuevo. He recuperado sensaciones. 

          Distancia total de puerto 21 km. Pendiente media 5,10%. En este caso y si exceptuamos los 2 ultimos km con rampas de hasta el 17%, y los 5 primeros en los que apenas hay desnivel, el resto es una pendiente continuada entre el 6 y el 7%. Esto nos deja un puerto de 14 km al 6,5% y 2 ultimos km con pendiente media del 9 y 8%. La climatología me condiciona demasiado. Me pongo como objetivo subir hasta Alto Campoo y luego ya veremos. Cuando decido esto tengo por delante 10 km hasta la estación de sky. En circunstancias normales hora y poco, hoy con la tostada que llevo... veremos. 

          Carretera con poco tráfico. Demasiado ancha para mi gusto. Totalmente ausente de arbolado las vistas son extensas. Poco a poco voy haciendo km con la amenaza de lluvia siempre presente. De vez en cuando baja algún coche. Secos, bajan secos. Buena señal. Al mismo tiempo que avanzo la sensación de cansancio, que coño sensación, el cansancio se multiplica, Cada vez tengo más claro que terminaré en Alto Campoo. 

          Ni un alma por ningun lado. El cielo no anima. Lo mismo esta despejado que con negros nubarrones. Lo que quiere decir que arriba habrá viento. Si en Palombera, a 1260 metros soplaba como soplaba... a 2000 metros... Llego a Brañavieja. Cruce entre la estación de sky y la carretera hacia el Mirador de la fuente del chivo. Estoy fundido. Parada técnica y volvemos a mirar el tiempo. Estoy deseando que dé lluvia pero no. La previsión ha cambiado y la lluvia brilla por su ausencia. Arriba está negro, pero como casi todo el rato que llevo subiendo. Me tomo otro gel. He decidido que sigo, que ya total... me asustan las rampas del 17%, ¿seré capaz de superarlas?

          Baja un coche... mojado!!!! Joder, si todavía me mojaré... intento adivinar por donde discurre la carretera... Voy atravesando lo que en invierno son pistas de sky y creo adivinar aquella pista azul que tenía un escalón que visto ahora resulta que podía ser la carretera y el talud adyacente... Veo el telesilla que llega casi hasta el Tres Mares y me quiere sonar también que allí empezaba una pista roja... que iba a dar a la azul anteriormente mencionada. Recuerdos de una semana de Pascua que compartimos Nata y yo con mi hermana, Paco y los enanos que hicieron de monitores de sky para nosotros... nostalgia!!!!!!!

          Otro coche, esta vez seco,... bueno, quizás haya suerte! Queda lo más duro y me preparo para sufrir. La cafetería El Chivo marca el incio de la agonía. 2 km para terminar. A falta de  un km se presenta un enemigo con el que no contaba tan pronto, el viento. De la misma forma que me ayuda cuando pega de espaldas, es como pegarse con un muro cuando pega de frente. No sé ni como soy capaz de avanzar. Estoy casi arriba, veo la explanada del aparcamiento del mirador. La fuerza con la que pega el viento asusta. De izquierdas, no veo ningun lugar para refugiarme. Quizás allí, cruzando todo el aparcamiento... Todavía no sé cómo pero llego al otro lado del parking en el que hay una construcción que puede servirme de parapeto. Tres escalones y me agacho para protegerme de la fuerza del viento... ¡del sur! Son las 17:58 horas. Lo he conseguido. Pero no disfruto, me viene a la cabeza lo que en Collada de Brenes me ha contado Anastasio sobre su experiencia con el viento de la Fuente del Chivo... 

          En la parada técnica de Brañavieja me he puesto el chaleco, me pongo ahora también el txubas, saco unas fotos, pego un gran trago de agua y pienso como hacer para "escapar" de aquí. Lo intentaré andando, se me van a hacer muy largos los 100 metros del parking hasta el inicio de la bajada... ¡Hostias, las gafas a tomar por culo! ¡Y eso que las llevaba puestas! Me asomo a la barandilla que protege de la campa que se pierde en el abismo, ni rastro de ellas. No le dedico ni un segundo más, para abajo, andando. Hay veces que incluso me tengo que agachar para ofrecer menos resistencia al viento... ya iniciada la cuesta de bajada y notándose muchísimo menos el viento monto en la bizi y con extremada prudencia bajo poco a poco. 

          La cafetería del Chivo marca otra vez el inicio, en este caso de la zona menos castigada por el viento. Llego a Brañavieja y aquí ya es otra historia. Pienso en como se me van a poner los ojos, con lentillas y sin gafas... me dejo caer hacia Fontibre

          No sé ni como oigo el teléfono. Entre que iba rápido, estaba bajando,... me paro y me abro el txubas y el chaleco... al final hablo con Nata. Son las 18:30 y me falta apenas 7 km para llegar a Fontibre. Viento de espaldas y pendiente negativa hace que supere los 40 km/h. Llego al punto de inicio. Ni tiempo para recrearme, ni veo el nacimiento del Ebro,... esta noche toca Ramón y voy justo de tiempo. Habrá que volver. 

¡Palombera... otro sueño cumplido!