sábado, 30 de mayo de 2026

KOLITZA ... recordando viejos tiempos (Crónica de Natxo)

Empiezo mal el fin de semana. Lo que normalmente son 20 minutos en llegar a casa desde el curro se convierte en 2 horas. El paseo en bizi que había propuesto inicialmente se fustra. Mañana quedaré con Raúl y haremos un recorrido de los guapos, más de 100 km. Vagueo en el sofá.

A la noche y cuando ya estaba pensando en poner hora para el paseo de la flaka leo a Iñigo que ha quedado con Ángel para ir al Kolitza, lugar de kdada la fuente negra… dientes largos… no tanto por el Kolitza, que también, como por la compañía y las ganas de que vuelvan tiempos pasados… Me acuerdo de Oskar, mucho tiempo queriendo ir a Kolitza, no dice nada, seguro que tiene alguna liada de las suyas, además ya le devolvió la ebike a Palma. Al final me decido, mensaje a Raúl, le doy calabazas, lo entiende… ¡disfruta! me desea.

Al de nada me arrepiento, mi estado de forma es lamentable como quedó patente en Gure Pedales. Las 8:30 horas para ir al Kolitza y volver… vamos a llegar a casa a las mil… Pueden más las ganas de pedalear con estos dos dinosaurios. Cuando ni se vislumbraba aún lo que sería BTTANDO ya quedábamos en la fuente de la Eskontrilla o fuente Negra para iniciar nuestras rutas domingueras, junto con Isma y a veces algún fichaje más.

No tengo mucha confianza en la mecánica de mi actual BTT, lo cierto es que la tengo bastante abandonada, pero ya no tiene remedio, Kolitza nos espera.

Otra vez más llego tarde al lugar de inicio de la martxa. Ni se me ha pasado por la cabeza pedirles que cambien el inicio, me hace especial ilusión salir desde aquí.

 

 ENLACE AL TRACK

Saludos y buenas palabras son el preludio de nuestro pedaleo. Nos dirigimos bordeando nuestra repudiada sebería hacia Ortuella, aunque una vez allí y tras cruzar las vías debemos retroceder por estar cortado el paso hacia el polígono. Damos el rodeo correspondiente y, siempre dirigidos por Ángel giramos a la derecha hacia Nocedal donde tomaremos el bidegorri que ya no abandonaremos hasta el polígono de La Aceña. Ángel por delante e Iñigo y yo persiguiendo y poniéndonos al día… mil años sin pedalear juntos.

El cabrón de Ángel nos lleva rápidos. En más de una ocasión pienso que ni de palo iría a ese ritmo yendo yo solo. Esto me hace dudar una vez más de lo acertado de acompañar a estos fieras. Si en llano sufro, ¿que no voy a sufrir en la subida a la cantera, en la larga y tediosa ascensión a la aproximación a la última subida del monte bocinero y ni que decir tiene, en esta última subida?

En más de una ocasión le pido a Ángel que baje un puntito. Le vacilamos conque la bizi de Iñigo corta a 25 km/h y que mover 25 kg de bizi cuesta demasiado. Iñigo y yo llegamos a la conclusión que se está desquitando de cuando va con los pros de BTTANDO y al que le toca sufrir es a él. ¡que culpa tendremos nosotros!

Llegamos a La Aceña, 20 km recorridos y una hora invertida. 2 km de propina por el rodeo para coger el bidegorri. Vamos bastante bien de tiempo… aquí Ángel nos recuerda que la Vía Verde está cortada y que descenderemos hasta el Arenao por carretera.

Tras este by-pass seguimos nuestro recorrido hacia Sopuerta, barrio de El Castaño. Acusada ascensión con firme deslizante de abundante grijo que me penaliza demasiado otra vez más. Les propongo parar en el inicio de la pista para alimentarnos. Nos queda todavía media hora larga de Vía Verde.

Nos ameniza el almuerzo un aborigen del lugar que nos ilustra de cuando pasaba el tren por allí, de cuando el esplendor minero provocó que todo estuviera lleno de extranjeros… y aquí yo creo que vió nuestras caras de extrañeza y aclaró, bueno, gallegos, extremeños, andaluces… ¡vaya crack! Nos contaba también como su padre probó lo de trabajar en las minas y como lo dejó poco después para dedicarse al pastoreo de las vacas, las ovejas,… como dijo Iñigo poco después: “ exactamente igual que hoy, vienen de fuera a hacer trabajos que los de aquí no queremos realizar” Por cierto, un tal Sarachaga era el dueño de las minas de esa zona y el lugareño se reía de la pleitesía con la que le trataban los trabajadores de entonces.

Seguimos haciendo camino y llegamos  a la cuesta de la cantera donde Ángel e Iñigo me esperan arriba. Hablamos del desaparecido túnel que atravesaba lo que hoy es la cantera y seguimos nuestro camino para retomar la Vía Verde en uno de sus puntos más espectaculares del recorrido. Un éxtasis para los sentidos. Si no lo tuviésemos tan cerca lo apreciaríamos mucho más.

Cruzamos la carretera que sube al poblado minero de Alen y señalamos otro de los túneles cerrados hoy día. La vegetación está en todo su esplendor. La maleza lo invade todo. Está increíble.  Llegamos la estación de Traslaviña. 34,5 km y casi dos horas de pedaleo. Si hasta aquí hemos acumulado un cierto retraso, a partir de aquí ni te cuento… 1 km por carretera recién asfaltada hasta el alto de La Herbosa, aquí giramos a la derecha y por asfalto continuaremos casi 8 km más por una tediosa carretera asfaltada en su tramo inicial.

Como no puede ser de otra forma Iñigo y Ángel pedalean delante de mí, a unos 10 ó 15 metros. Yo me esfuerzo para que no se distancien demasiado y ellos hacen el mismo esfuerzo para contener su pedaleo y no irse demasiado. Tres km y medio antes de la propia subida del Kolitza hacemos nuestra última parada para comer algo. Dos horas y media de pedaleo continuado.

Seguimos con la agonía, el día gris, plomizo, no nos augura buenas vistas desde la cima, a veces hasta da la sensación de que amenaza lluvia… pasa el tiempo pero no avanzo al mismo ritmo. En mi cabeza sigue la misma cantinela: anda que vaya putada les estoy haciendo a estos dos, se están aburriendo de lo lindo. Les digo que arreen, que nos vemos arriba… se descojonan en mi cara…

Y por fin llegamos al punto donde comienza propiamente la subida al Kolitza. Dos kilómetros hasta arriba, la pendiente se pone más dura. Pero es el final, arriba se acaba todo. La niebla se condensa aún más, hasta tal punto que pierdo de vista a mis acompañantes, a mis sufridores más bien. Me esperan en la segunda curva a izquierdas, parece que han medido la distancia, un kilómetro a cima. Este último tramo lo haremos juntos. Nos detenemos en el cruce que hacia la izquierda nos llevaría al Zalama, último monte de Bizkaia y a la derecha al Kolitza, monte bocinero. Este cruce se encuentra en territorio Burgalés. Y no es el punto donde se unen las provincias bizkaina, cántabra y burgalesa como ayer les indicaba a mis compañeros de ruta, la frontera cántabra me la inventé. Hoy revisando el mapa constato que una cuña burgalesa se introduce desde el sur, pero la frontera cántabra con el Valle de Villaverde se encuentra algo distante todavía. Así que rectifico, terreno burgalés pero nada parecido a Besaide como indicaba Ángel.

Varias veces son las que nos comenta ángel las ganas que tiene de hacer este verano bikepacking con su flamante BTT de reciente adquisición, de la gozada que supondría ahora mismo coger la pista hacia el Zalama y dejarnos llevar para investigar su paradero… no digo nada pero a mi me pasa igual. El ansia de aventura encima de una bizi es brutal…

Cogemos dirección a Kolitza e indico mal la pista a seguir, dejando una a derechas decididamente más amable que la que cogemos por la izquierda y mucho más empinada, tanto que Ángel y yo tenemos que echar pie a tierra para superar ese tramo tan duro. Confluimos con la pista que nos viene por la izquierda y ahora ya por el camino correcto conseguimos finalizar la ascensión. Ángel nos espera arriba con una gran sonrisa.

Creo que es la primera vez en mis 14 (me chiva Strava) ascensiones en las que no puedo deleitarme con las vistas. Una densa niebla nos impide el disfrute. Ángel pide muy amablemente a una mendizale que nos saque unas fotos. Al menos testimonio gráfico. Son las 12 del mediodía. Vamos a regresar a las mil!!!!!!

El descenso es agradable. Iñigo y yo nos hemos abrigado algo para la bajada , no así Ángel que no ha traído ropa de abrigo. Nos dejamos caer, no apretamos. En media hora estamos en la estación de Traslaviña. Tendremos terreno favorable hasta la cantera, aunque se me atragantaron los 300 metros anteriores en ligero ascenso.

Volvemos a detenernos en la fuente de El Castaño, donde esta vez no tendremos rastro del aborigen. Y comentaremos cual es la mejor opción para regresar. Sabiendo del corte de la Vía Verde entre El Arenao y La Aceña. Ángel propone seguir por la carretera y tomar la pista “nueva” que nos llevaría a Muskiz y de allí a la playa La Arena para por el bidegorri regresar a casa. A mi me parece un rodeo que si bien parece más sencillo nos retrasaría un montón el llegar a casa. A cambio propongo abandonar la Vía Verde en el Arenao y allí mismo, cerca de la casa de la cuñada de Oskar, tomar un cuestón hasta la Via Verde. Siempre he preferido no cogerlo pero creo que bien merece la pena un esfuerzo de 700 metros (con rampas, eso sí, del 20%) a cambio de no bajar a la playa y esquivar la ascensión de 5 km hasta Sanfuentes…

Si no hubiera sido la hora que era habría apostado por la propuesta de Ángel pero mirando el reloj… la decisión, a mi modo de ver, era clara. Iñigo y Ángel aceptan mi argumento y me dispongo a sufrir durante el menor tiempo posible la subida a la Vía Verde. Estos se pierden mi salida de cadena. No me quedaban más coronas y yo seguía dándole para arriba. Jejeje

Vía Verde, terreno favorable, aumento de la velocidad… Iñigo se queja, le duelen las patas. Excepto al bueno de Ángel los demás vamos tocaditos… Aún así hacemos a buen ritmo el regreso. Ángel propone salir del bidegorri en Nocedal. Yo siempre suelo salir en los bomberos pero después de haber forzado la decisión anterior no seré yo quien diga nada en contra, ningún problema. Así que salimos en Nocedal y por la vieja N-634 hacemos nuestra triunfal entrada en El Valle cuando son más de las 13:45 horas. Nos despedimos en la rotonda del ayto. con la esperanza de que no transcurra tanto tiempo hasta la siguiente ocasión y con la sensación de haber pasado un genial día de bizi.

Próxima kdada en la fuente negra… ¡espero que sea pronto!