Los inviernos son duros. Cada año me cuesta más. Otro punto de vista... cada año soy más viejo. Quizás eso lo explique todo. Cuando el año pasado disfruté como nunca en mi periplo por Asturias el subidón era tal que los planes de futuro se multiplicaban. Desafortunadamente la llegada del invierno puso las cosas en sus sitio y cuando apenas falta un mes para la Bilbao mis días de bizi desde finales de octubre del año pasado son 8, contando monte y carretera. Sí, exactamente igual que el año pasado que renuncié a participar en la más popular de nuestras marchas por falta de preparación.
Me propongo firmemente no cometer otra vez el mismo error y en este último mes hago 7 salidas. El Peso y Artziniega mis destinos preferidos. Incluso en una ocasión con una salida con parte de los más ilustres de BTTANDO, ¡que tiempos!
Tomada la decisión de participar las previsiones meteorológicas asustan. Muy pocos los participantes de BTTANDO. La climatología no lo pone fácil. Luis es baja por enfermedad y Pedro por prudencia. Así los participantes seremos Alberto, Ángel, Raúl y yo (que saldremos juntos desde Trapaga con intención de salir en el cajón de las 8:15) Eva que saldrá a las 8:00 y a la que no veremos en todo el recorrido y Oskar, que lleva algún año saliendo más tarde y cogiéndonos durante el recorrido. En esta ocasión saliendo a las 8:30
Muy poca participación, bueno, depende el punto de vista. Más de 6000 participantes no son moco de pavo. Y aquí una duda... Más de 6000 inscritos, sí, ¿pero cuantos han tomado la salida? Nuestra percepción es que somos pocos. Lo notamos en el momento de la salida. No son las 8:05 cuando ya han terminado de salir los del primer cajón. Otros años la primera salida ha durado mucho más. De hecho no nos encontramos tapón en ningún punto del recorrido. Ni en San Ignacio, ni en la Iglesia de Las Mercedes, ni en el inicio de Andraka,...Afortunadamente la lluvia nos respeta, de momento, y la única preocupación es coger un ritmo alegre, cómodo pero sin resultar cansino. Durante toda esta primera parte de llano fácil no hago más que oir a Raúl que si voy persiguiendo a alguien, que si tengo prisa, que si patatín, que si patatán,... Y es que me conozco demasiado y soy consciente de que como no arree en el llano llego a Bilbao a las mil, y con la txuleta que nos espera en El Valle.. como que no.
Ángel con un impermeable del mejor Euskaltel de la historia es fácilmente visible al igual que Alberto con el chaleco rosa de BTTANDO. Son mis dos referencias para situarme en el grupo. Raúl... de negro al igual que otros 5000 participantes. Yo de la primera (más antigua) equipación de BTTANDO. Hacemos camino fácil, muy fácil. Unas veces Ángel, otras Alberto, en ocasiones Raúl y, siempre que sea llano, yo, encabezamos nuestra grupeta.
Casi sin darnos cuenta comenzamos a subir Andraka y en esta subida una de las anécdotas de la jornada. Raúl y Ángel por delante y unos metros por detrás Alberto y yo. En estas le oigo a Raúl comentarle a Ángel algo referente a Trabakua. Justo en ese instante Alberto, que no ha oido nada me pregunta como se llama la ascensión que estamos haciendo. Ni corto ni perezoso le suelto que Trabakua. Al instante me doy cuenta de la patada y rectifico pero ya tarde, las risas de Raúl se oyen desde su casa. Alberto me cuenta que nunca sabe que puerto está subiendo y le respondo que yo siempre me vuelvo loco con Andraka y Artebakarra. Como no puede ser de otra manera me quedo el último de los cuatro en mi modo de sufridor habitual. Tres kilómetros de subida fácil protagonizan el primero de los puertos de nuestra marcha. Continuamos haciendo camino.
Giro a la derecha y comienza una tendidísima ascensión a Unbe dejando el castillo de Butrón a la derecha. Raúl en este punto recuerda que algún año Oskar nos ha alcanzado aquí. Dudo que este año vaya a ser igual. Aunque no hemos venido especialmente rápido el ritmo ha sido alto, no ha habido parones. No creo que nos alcance tan pronto. Tradicionalmente cuando llegamos a Urduliz y nos desviamos a la izquierda llega un terreno en el que me encuentro muy a gusto y me encanta apretar. Plato grande, coronas bajas y rebasando participantes hasta llegar a la recta final antes de coronar. Creo que le oigo a Raúl decirle algo a Ángel al respecto. En esta ocasión no. Mi estado de forma es lamentable y no quiero hacer alardes que después me puedan pasar factura. No se cómo pero consigo vencer la tentación. Unbe coronado. 46 km de clásica y 10 más pedaleados. Nos dejamos caer hacia Asua. Todo muy negro. Pinta feo. Nos mojamos fijo.
El llano entre Asua y el avituallamiento lo hacemos fácil. Aumentamos un poco el ritmo, más que nada para escuchar las protestas de Raúl y los comentarios sarcásticos de Ángel. Llegamos al avituallamiento y para sorpresa de todos nosotros este año el contenido de la bolsa es... ¡como siempre! y mira que nosotros venimos única y exclusivamente por el avituallamiento, eh!!!!! Sin comentarios.
Durante la reposición de líquidos y mirando por donde anda Oskar empieza a llover. Nos miramos. No hace para estar esperando. Oskar está a la altura del cementerio de Derio. Lástima. Le mando un mensaje. Salimos, no hace para esperar. Aquí Alberto nos dice que se va a hacer la corta, que quiere llegar pronto... Vaya sorpresa. Nos deseamos mutuamente suerte y quedamos en la txuleta. Nos extraña también no haber visto a Eva. Bueno, queda la mitad de la ruta. Hay margen todavía.
El comienzo después del parón del Parque tecnológico siempre es duro. Al menos a mi siempre se me atraganta. Y es que el regreso a Derio para coger la antigua carretera de Mungia y ascender Artebakarra... duele. No son ni tres kilómetros de subida pero... No podemos evitar un escalofrío cuando recordamos el fallecimiento de un txirrindulari en este mismo lugar. Mirándolo después nos asombramos al constatar que fue en 2008. ¡que barbaridad, como pasa el tiempo!
Llegamos a Mungia con 82 km en las patas (recordad que hay que quitar 10 para la marcha). Me sorprende la celebración de otro evento deportivo coincidiendo con la Clásica en la misma localidad. Recordamos viejas anécdotas en forma de pinchazo a la salida de Mungia, Alex este año tenía cosas más importantes que hacer, ¿eh majetón?.
Poco menos de 20 km nos separan de la última dificultad de la jornada, Morga. Terreno precioso para pedalear pero completamente desconocido para mí si no fuera porque la Bilbao nos trae una y otra vez por estas carreteras. Al pasar por Fruiz recuerdo una de aquellas clásicas de Ocio en las que en un par de ocasiones tomé parte... ¡eso sí que eran avituallamientos, Ángel!
Me encuentro estupendamente. La compañía es magnífica. El tiempo nos respeta (exceptuando el sirimiri del avituallamiento). Oskar nos contaría después que había pillado buena chupa bajando hacia Asua. A sufrir Morga y llanear hasta Bilbao. Me encuentro muy a gusto subiendo Morga. Gerekiz es una anécdota. Me permito el lujo de apretar antes de llegar al pueblo. Recuerdo a Juanto y mil emociones sea acumulan en mí. Les aviso a estos para detenernos arriba y mirar a ver donde anda nuestro lehendakari. Así lo hacemos y mientras me alimento un poco veo como Oskar está muy cerquita. En nada le tenemos aquí.
Se nota que ha venido fuerte. Llega cansadete. El hecho de querer pillarnos quieras que no... te obliga y te machaca. 100 km pedaleados. Reanudamos la marcha de inmediato y poco a poco nos ponemos al día. Creo que es aquí donde me pregunta por el Marqués. Me sorprende, no ha dicho nada, le digo. ¡Como que no ha venido veces sin avisar! me contesta dejándome sin palabras. Nos dejamos caer hacia Larrabetzu. Vuelve a estar muy negro.
5 kilómetros de bajada pronunciada que hacemos cada uno a nuestro aire hasta llegar al llano en el que nos reagrupamos y... empieza a llover. Llueve con ganas. La cantidad de agua que levantan las bizis que nos preceden no invita a subirse a ningún tren pero hemos venido a divertirnos, ¿no? El primer grupo que pasa no se si es que va muy rápido o me pilla despistado. El segundo ya no me lo pienso, siempre hay tiempo de levantar el pié. El agua que levanta la bizi que va delante miome pone en una dificil tesitura: ¿me ahogo o cojo el rebufo? Al final cuando desisto y me aparto me jalea Oskar. ¡Mucha agua! le grito. Pero le doy. Y ya no me cortaré. No miro para detrás. Pero en las contadas ocasiones que lo hago en el llano entre Erletxes y Bilbao veo que no me sigue nadie.
Se me vienen a la cabeza las clásicas de primavera de barro y agua. No siento frío, para nada. Y me encuentro fenómeno. Para mi perplejidad no me duelen las patas. Mi objetivo es poder mantener el esfuerzo hasta el comienzo de la subida al Col de la Basilique. No recuerdo ningún año en que no nos detuviésemos en algún semáforo. En alguna ocasión bien Oskar, bien Raúl se me ponen al lado divertidos y preguntándome tonterias. También escucho los comentarios irónicos de Ángel. Disfruto. A la altura de Galdakao y en un momento de relax por la cercanía de un semáforo oigo a Luis gritándo y animándonos. Casi todo el llano en cabeza de grupo a falta de un par de kilómetros para el inicio de la subida un txirrindu me da un relevo que casi me saca de punto pero hago de tripas corazón y me agarro a su rueda.
Cuando vamos a iniciar la subida y a punto ya de tirar la toalla y dejarme ir uno de la grupeta del mismo txirrindu me empuja diciéndome: no te irás a quedar ahora, ¿no?. Me toca el amor propio y me prometo darlo todo en la subida. Me agarro como puedo a los que van delante mío. Tanto es así que ninguno de mis tres compis de grupeta me alcanza. Coronando vuelvo a apretar bajando para coger impulso y en un último esfuerzo remontar el penúltimo repecho del día. La curva a derechas que antecede la entrada al Puente La Salve será, este sí, el último esfuerzo antes de llegar a la Gran Vía bilbaína cuando son las 13:00 horas.
Una Coca Cola y un Aquarius reparadores satisfacen mi sed mientras observo como llegan Oskar, Raúl y Ángel. Oskar propone volver en tren pero no le hacemos ni p. caso y comenzamos el regreso olvidando hacer la tradicional foto de grupo.
Que mejor sitio que la gabarra para enmendar el olvido. Sin dormirnos y por Cruces volvemos a Trapaga donde nos reuniremos con Luis, Eva y Alberto. Este último nos contará después que ha venido detrás nuestro todo el rato, haciendo la Clásica, ya que no le han dejado continuar por la corta porque todavía no la habían abierto.
Un par de potes serán el prolegómeno de la txuletada que nos está esperando en el Sotoki. No podía faltar quien de una u otra forma es el,perejil de todas las salsas en BTTANDO.




